Pensamientos: aprendiendo a identificarlos - VER AND SER

A medida que vamos creciendo, nos desarrollamos y vamos relacionándonos con nuestro entorno. Nuestra mochila de vida va guardando todo lo que aprendemos con nuestra experiencia. A partir de nuestra relación con el entorno desarrollamos creencias acerca de uno/a mismo/a, de los demás y del mundo. En definitiva, se desarrolla nuestra forma de pensar, nuestro autodiálogo interno. Sin embargo, nuestros pensamientos pueden no contarnos al 100% la realidad, es aquí donde entran en juego los pensamientos perjudiciales, ¿Qué sucede cuando estos aparecen?

Los pensamientos y las emociones están relacionados. Nuestra forma de pensar influirá en nuestro estado de ánimo, por ejemplo, imaginaos que vamos paseando por la calle y en la acera de enfrente vemos a nuestro amigo/a, nosotros/as le saludamos y vemos que él o ella no nos saluda y sigue andando, ¿Qué pensarías sobre esta situación? Quizás si pensamos que la otra persona no nos quiso saludar (pensamiento) puede que nos sintamos tristes (emoción), sin embargo, también podría ser que la otra persona no se diera cuenta y por eso no saludó (pensamiento), mi estado emocional ahora sería distinto. ¿Habéis comprobado cómo se relacionan? Pues bien, es importante saber diferenciar cuándo un pensamiento es beneficioso, adaptativo y cuando no lo es, ¿por qué? Porque estaremos influyendo también en nuestras emociones, en cómo nos sentimos, además nos ayudará a hacer frente a las situaciones de una forma más beneficiosa para nosotros/as.

¿Cuándo un pensamiento no es beneficioso? De acuerdo con Beriso, Plans,  Sánchez y Sánchez-Guerra:

  • Cuando no se pueden contrastar.
  • Distorsionan la realidad. Pueden llegar a ser catastróficos “todo saldrá mal”, extremistas “todo lo hago mal” y/o anticipadores “seguro que no le caigo bien”.
  • Generan emociones desagradables, en ocasiones, intensas y de larga duración.
  • Interfieren en nuestros objetivos y obstaculizan la solución de problemas.

 

¿Cuándo un pensamiento es adaptativo?

  • Se pueden contrastar.
  • No distorsionan la realidad.
  • Generan emociones acordes con la situación.
  • Nos ayudan a conseguir nuestras metas sin interferir en la consecución de nuestros objetivos.

 

¿Qué podemos hacer?

Una de las estrategias es anotar esos pensamientos que vemos que nos están generando cierto malestar. Una vez escritos podemos reflexionar acerca de ellos:

– Siendo detectives y buscar pruebas

¿Qué pruebas tengo de que mi pensamiento es cierto? ¿Qué pruebas tengo de que mi pensamiento es falso? ¿Puede haber otras posibles interpretaciones de la situación?

– Prestar atención a las emociones

¿Cómo me siento al pensar así? ¿Cómo afecta a mi estado de ánimo?

– Viendo si son o no útiles

¿De qué me sirve pensar así? ¿Me beneficia o me perjudica? ¿Me sirve para alcanzar mis objetivos?

 

¿Qué os aparecido? Tras hacernos estas preguntas podríamos generar otros pensamientos alternativos más adaptativos.

Esperamos que os haya parecido útil. Si tenéis dudas podéis escribirnos estaremos encantad@s de leeros.

Y recordad que siempre podréis pedir ayuda a profesionales que os ayudaran en el proceso.

¡Un abrazo!

 

 

Referencias:
Beriso, A., Plans, B., Sánchez, D., y Sánchez-Guerra, M. (2007). Cuadernos de psicoterapia. Madrid: Editorial EOS.
Raij, S. (2017). Mindfulness. Recupera tu paz interior. Buenos Aires: Paidós.