Nos vamos a trasladar a la historia - VER AND SER
Durante siglos, el pelo, pelucas y adornos han tenido una gran importancia estética y han ido cambiando juntos a la “moda” de la época.
Un ejemplo significativo lo podemos ver en Egipto, donde el aspecto físico ha sido importantísimo tanto en mujeres, hombres y niños.
Los grandes sacerdotes, por ejemplo, como forma de purificación ante los templos y dioses se rapaban la cabeza y el cuerpo.
El rapado de pelo era también normal para ellos por motivos higiénicos y estéticos.
Conocemos una preciosa imagen del busto de Nefertiti, reina de la dinastía XVIII, y esposa de Akenatón, en la que destacan sus ojos y cejas perfectamente delineados y que carece de pelo visible ya que lo cubre con una corona en la cabeza.
A los niños se les rapaba la cabeza, algunos tenían pequeñas trenzas o coletas, en el lado derecho detrás de la oreja. Con la edad de 10 años, se les practicaba la circuncisión y de esa forma pasaban a formar parte de la edad adulta , también se les cortaba esa pequeña trenza o coleta, en ese mismo momento.
Las niñas también solían llevar el pelo corto, y una vez pasada la pubertad decidian cómo llevar el pelo (rapado, largo o corto).
Los hombres tanto nobles como plebeyos, preferían llevar el pelo corto, pero marcando su estatus social con el corte. En el Imperio Antiguo se afeitaban también el pelo de la cara.
Con el periodo dinástico, se empezó a preferir el pelo mucho más corto y de esta forma se favorecía la higiene capilar.
En el Imperio Antiguo se utilizaban pelucas lisas; en el Imperio Medio se generalizó la peluca larga con dos mechones a cada lado y otro cayendo sobre la espalda. Y ya con el Imperio Nuevo fueron más sofisticadas y cada uno elegía cómo llevar su pelo.
Las clases trabajadoras iban al barbero para rasurarse el cabello, haciendo su correspondiente cola al aire libre.
Cleopatra, reina ptolemaica del antiguo Egipto, de la que conocemos sus famosas pelucas rizadas con trenzas, está presente en numerosos retratos aparecidos en mosaicos y dibujos. Casi siempre usaba diademas o tiaras con piedras semipreciosas y de esa forma sujetaba perfectamente las pelucas.
Para ciertos rituales o celebraciones y sentirse bellos a través de los sentidos, ponían sobre sus cabezas conos de incienso o perfumes de aceites esenciales, que mediante el calor corporal conseguían derretir y de esta forma emanaban aromas/ perfumes.

El sentido de la estética y belleza va cambiando con el tiempo y sobre todo con las personas. Depende también de la cultura y de la sociedad donde te encuentres. El estilo del cabello también determinaba el estilo social y la edad.
Pero el pelo, adornos y perfumes en el fondo no dejan de ser moda. Cada uno debe adaptarse a sus característica y circunstancias. Lo importante es sentirse bien con uno mismo y aceptarse y asimilar los cambios que van apareciendo, que no deja de ser “historia”. Y pensar que la moda es algo temporal y que la belleza está oculta en lo que no se ve…