El cáncer en la infancia - VER AND SER

Cuando hablamos de cáncer hacemos referencia a una enfermedad donde un grupo de células consideradas anormales comienzan a multiplicarse dañando tejidos cercanos.

Hacemos referencia al cáncer infantil cuando el crecimiento descontrolado de células aparece en personas menores de 18 años.

Pueden ser varios los tipos de cáncer infantil, los más frecuentes son las leucemias (28% de los diagnosticados), los tumores del sistema nervioso central (25 %) y los linfomas (12%).

La tasa de supervivencia es bastante alta para esta población ya que entre el 75% y el 80% de los niños con cáncer se curan.

¿Cuál es el impacto tras el diagnóstico?

Recibir un diagnóstico de cáncer produce un impacto a nivel familia, niño/a con el diagnóstico, padre, madre, hermanos etc.

La explicación del diagnóstico debe ser adaptado en función del ciclo de desarrollo del menor, cuando son pequeños (menos de 2 años) no entienden lo que sucede, el desconocimiento y el contexto hospitalario puede ser una fuente de malestar. Algo diferente si el niño se encuentra entre los 7 años donde comprenden el concepto enfermedad, pudiéndoles dar una información más general del tratamiento y diagnóstico. A partir de los 12 años la explicación ante el diagnóstico es similar a la que se haría ante cualquier adulto.

Para la trasmisión de información pueden haber multitud de recursos como cuentos, materiales, también se puede contar con un profesional que nos ayude al proceso de adaptación y transmisión de información.

En cuanto a los padres la sensación de impotencia, tristeza, ansiedad son normales. Es importante en estos momentos tanto el apoyo emocional como psicológico si es necesario, para una mejor adaptación y afrontamiento de la situación.

Puntos importantes a tener en cuenta:

– Comunicación con el menor. Como hemos reflejado con un  lenguaje adaptado al pequeño/a, evitando que el niño/a pueda crear ideas erróneas acerca de la situación.

– Gestionar emociones como la culpa tanto del menor como de los padres que pudiera aparecer. Para ello se puede contar con profesionales que ayudarán a gestionar la situación.

– Pedir recursos de ayuda, información que pueda favorecer el proceso de adaptación.

– Pasar tiempo juntos con el menor.

– Normalizar emociones, es normal tener miedo, rabia, ira. En la medida de lo posible tratar de expresarlas, con amigos, familiares, profesionales.

Recuerda que siempre habrá alguien que pueda orientarte en una situación como esta. No dudes en escribirnos si necesitas ayuda, estaremos encantad@s de atenderte.